Días de libros

Tenemos Feria del Libro en la Habana desde el 14 hasta el 24 de febrero. Aunque ya los lectores no somos tantos como en otros años, seguimos alentando el placer de la lectura. Porque no hay mayor aventura que la que proponen las páginas de un libro querido.

“Quiero quedarme en medio de los libros. En ellos he aprendido a dar mis pasos, a convivir con mañas y soplidos vitales, a comprender lo que crearon otros y a ser, por fin, este poco que soy”.
Mario Benedetti

“El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta “el modo imperativo”. Yo siempre aconsejé a mis estudiantes que si un libro les aburre lo dejen. Que no lo lean porque es famoso o porque es moderno o porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz”.
Jorge Luis Borges

Caminar

Nuevos caminos

Nuevos caminos

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”
Eduardo Galeano

Esta frase de Galeano anda dándome vueltas en la cabeza hace algunos días. Y es que me he puesto en marcha otra vez hacia el horizonte. Aunque pensándolo bien, no es que me haya detenido, sino que me quedé por un rato admirando el paisaje, bebiendo de él, conociendo a otras criaturas que coincidieron conmigo en ese punto del viaje, pero ya es hora de reanudar mis pasos.

Siempre he creído que caminar también tiene que ver con crecer, con ganar y perder, con transformación, con la alegría de llegar a un nuevo destino, encontrar nuevas personas, hacerlas tus amigos, aprender cosas útiles, ser útil para esos otros que empiezan a formar parte del nuevo universo que creas. Crear, algo tan vital para mí como respirar.

Por eso sigo andando, haciendo mi propio camino. Arriesgando. Me llevo todo lo bueno y provechoso que hallé, estoy convencida que tendré un nuevo lugar donde depositarlo, hacerlo crecer.  ¿Miedos? Tengo miles, pero para eso sirve la utopía, los sueños, las urgencias, para caminar.

 

Cantar lo sentimental

Si alguien sabía cómo adueñarse de un escenario esa era Elena Burke. Desde siempre lo supo, incluso, antes de cantar en solitario. Cuando Elena salía a escena eran ella y la música o la música y ella, o una sola cosa, porque al final creo que eran indivisibles.
Si alguien podía en este mundo tan lleno de impostaciones y mediocridades, ser la voz del FEELING, así con mayúsculas, esa era la suya. Tan rotunda, tan cierta, tan sincera.
La señora sentimiento la llamaban. Lo cierto es que fue una mujer que cogió a la vida por el cuello, se la bebió de un trago y luego cantaba sin tapujos sus victorias y derrotas. O más bien dialogaba, como si se tratara de una vieja amiga a la que íbamos a ver cuando queríamos poner la vida en orden -crasso error-. El orden nunca fue motivo de canciones, ni fue un inquilino a gusto en el corazón. Elena siempre lo supo por eso cantaba con desfachatez inmensa “Pido permiso”, cuando en realidad estaba declarando que iba a vivir su vida como le diera la gana.
Creo que el 9 de junio de 2002 cuando se quedó en silencio para siempre pensó que la vida le pasaba factura por la cantidad de veces que le faltó el respeto sin miramientos. Quiero pensar que se fue en paz con la vida vivida, los amores amados, las canciones cantadas.

La vida según Galeano: Mujeres (III y final)

Esta era una deuda pendiente. A la serie de La vida según Galeano, le faltaba este último capítulo de la entrega Mujeres.
En él Galeano nos trae a Delmira Agustini, poetisa que le cantó a la fiebre del amor sin pacatismos, de la población chilena nombrada Violeta Parra, a la que el dictador Pinochet quiso, como parte de sus muchos despropósitos, desnombrar y por lo tanto hacer desaparecer. También están presentes Tamara Arce y su madre Rosa, reencontradas y renacidas, después de ochos años, gracias a las Abuelas de la Plaza de Mayo.

La vuelta al día en ochenta mundos

Hay días así en que todo te sirve para deternerte y decir no más.
Hay días en que nada vale para que señalar lo que sobra y tirarlo o lo que falta y salir a buscarlo.
Hay días en que una canción vale lo que el vaticinio del futuro por la cartomántica y aún así te abre las puertas, o al menos una ventana, por la que miras lo que hay del otro lado.
Hay días en que tienes que ponerte el mundo en la cabeza y sacudirlo, para que caigan todas las pobres cosas. Y al fin te quedes con el día que necesitas.

Todo el mundo cuenta (+Video)

Mayo es un mes de despedidas y reencuentros, todo a un tiempo. El día fechado 19 por lo calendarios, los cubanos nos levantamos sabiendo de una presencia ineludible , la de José Martí. Un hombre, que como pocos, supo de querencias, de renuncias, de poner la vida al servicio de otros. De creer  en un tiempo mejor para todos, en fundarlo; incluso para nosotros, los cubanos de principios del siglo XXI y de lo que que irán llegando por los caminos de la vida.
Pero Martí muchas veces se nos vuelve piedra inmóvil y silenciosa, nos olvidamos de las palpitaciones que alentaron la lucha eterna de su existencia, su desasosiego: la felicidad de Cuba y de sus hijos.
Por eso hoy quiero hacerlo música, acompañada por las palabras y los acordes del grupo cubano Buena Fe.
Para los que no sepan la canción, les dejo la letra para que la tarareen.

Cómo le pido a la piedra fría

que diga urgentemente la frase conveniente,

y le pido a la pupila de mármol

que llore, aun si la lluvia se olvidara del árbol…

Pero si le pido al arte que moldea a la roca,

con palabras más enormes que las bocas.

Puede ser que el sol…

Puede ser que el sol…

 

Cómo escucharte sin esquizofrenia,

que el sucio oportunismo tantas veces premia.

Cómo te arranco del verso

dicho de memoria,

y te tatúo en el alma de todas las novias.

Pero si mis andares me los alimento

rompiendo monte, sudado y contento.

Puede ser que el sol…

Puede ser que el sol…

 

Cómo te me haces padre, maestro y asere;

sangre de los pobres, hermano en deberes.

Cómo fue tu tiempo tan ancho, de arriba abajo,

sin ordenador, Internet, ni un carajo.

Por eso creo en ti,

y no en los misereres,

que primero te nombran

y al final, te temen.

Puede ser que el sol,

puede ser que el sol.

 

El sol,

como la estrella que mata e ilumina,

que nunca cambia, aunque cambien las heridas.

Al que encargaste con tu última mirada

que nos dijera, tras cada madrugada:

 

Todo el mundo cuenta.

 

Todo el mundo cuenta.

La mar en calma, la mar violenta.

Todo el mundo cuenta.

La bruja, el enano, el príncipe y la cenicienta.

Todo el mundo cuenta.

El gallo bravo y aquel que se ahuyenta.

Todo el mundo cuenta.

Quien ve pero se calla y quien ve pero se enfrenta.

Todo el mundo cuenta.

Quien me da su casa y quien me la renta.

Todo el mundo cuenta.

Quien techa ciudades y quien las cimienta.

Todo el mundo cuenta.

Quien pichea a la diestra y a la siniestra.

Todo el mundo cuenta.

quien busca y no resuelve, quien sufre y se reinventa.

Todo el mundo cuenta.

Verde, amarillo, rojo y magenta.

Todo el mundo cuenta.

Quien se regocija y quien se lamenta.

Todo el mundo cuenta.

 

La vida según Galeano: “Mujeres” (II Parte)

Esta es la segunda parte del capítulo Mujeres con el que inicia la serie “La vida según Galeano” del canal Encuentro.
Es un sueño viejo que se ve cumplido hoy. Compartir estas palabras, reconocer en ellas un ensayo otro de la ceguera con que históricamente muchos hombres se han relacionado con las mujeres de sus tiempos.
En este capítulo Galeano pone ante nosotros las vidas de Teresa, Juana de Arco, Olimpia, mujeres todas irreverentes, transgresoras de los cánones patriarcales y víctimas de su poder en sociedades donde éstos eran inamovibles aunque quisieran demostrar lo contrario.
!Qué lo disfruten!