Me fui… pero regresaré

Me fui… pero regresaré,

estaré aunque nadie sepa el número de la casa que habito.

Me voy a nombrar,

a poner pausa, a exigirle al cuerpo que se detenga,

que acompase la respiración y mire atentamente al lado suyo, al otro.

Anuncios

Fin de semana

El lunes me levanto con un humor de perros porque se ha acabado mi fin de semana y tengo que enfrentarme a las horas, muchas veces tediosas, de la oficina. En las primeras horas de la mañana parezco una ciudad amurallada, hosca y gris. Ya en la tarde me he reconciliado con mi vida y me dispongo a pasar lo mejor que pueda el resto de semana.

El martes estoy más dócil, me he inventado algún plan y la ilusión me ayuda a despistar a las tristezas,  algún detalle del trabajo me seduce  y me invento algunas historias. En la noche me emociono con una película, una buena conversación y ya puedo esperar el día siguiente en paz con todos.

El miércoles estoy a mitad del camino. Me han alegrado las  llamadas de mi mamá, ahora que vivimos a un poquito más de 14 kilómetros de distancia, alguna imagen tierna en medio de la calle,  un buen libro que encontré en la red o en el librero de algún amigo, los mensajes que me dejan en FB . Todo marcha a buen paso hacia el viernes, hacia el descanso y las miradas al techo.

El jueves es el día perfecto para que encuentres una montaña de trabajo que has ido escondiendo en la gaveta, pero al mismo tiempo para que casi se te pase la parada de lo ensimismada que vienes en el autobús, para que la noche se convierta en un paseo con el mar como destino. En fin el preámbulo perfecto para la libertad.

¡El viernes! Día glorioso. Si te descuidas te quedas bizca mirando el reloj. Si te miras bien en un espejo parecerás un lobo lamiéndose los colmillos. Tienes tantas ideas para el fin de semana que haces una lista de la tú misma desconfías.

El sábado y el domingo se van volando. El tiempo es una ilusión. Los planes se apretujan unos con otros disputándose la prioridad. Y ya en la noche del domingo con cuentas aún por saldar, con el ánimo listo para seguir descansando comienza la metamorfosis que te provoca la espera del día nefasto.

Se van las horas hacia el irremisible lunes y todo vuelve a empezar.