Criatura de Isla

un sitio para descubrir las palabras que construyen una isla.

Mudez

12 comentarios

… en ellas se sostiene

el corazón de las transformaciones

Mario Benedetti

Estoy más flaca. Las ropas me quedan livianas.  Nadie se percata, sólo yo. Todos me miran el cuerpo y no saben de cuántos kilogramos me he deshecho.  Nada parece faltar. No he perdido el apetito, voy a la mesa sin falta todas las horas convenidas y también a destiempo. Tengo la cara llena, no sé si parece pandereta o luna llena, pero no hay indicios de que pueda estar famélica.

Estoy más flaca. Estoy vacía de palabras. Se fueron una a una por algún orificio que aun no encuentro. Me abandonaron cuando estaba mirando hacia otro lado. Alguien me las robó en medio de algún sueño azaroso y yo que estaba preocupada por despertar antes que llegara el fin del mundo me he quedado sin posibilidades de decir. Les tiendo trampas, les pongo azúcar, dejo libros abiertos sobre la cama, voy mirando el mundo con más atención, me asusto con facilidad, doy abrazos, busco chellos con insistencia, dibujo peces de agua en las azulejos del baño, canto alto y desafinado en el patio del vecino, pero nada ha dado resultado.

Estoy más flaca y muda. No creo sea una buena combinación, pero es la fórmula que en esta hora me describe. No sé a quién pagarle el rescate de mis palabras. En cuál dirección buscarlas para rogarles que vuelvan a mi casa y se dejen mimar. Prometo hacer concesiones: escribir o hablar de lo que ellas exijan, de temas trascendentales y de interés nacional o solo del gesto amargo que provocó mi ira o mi dolor. Ellas decidirán.  Solo quiero que regresen.

Hago un último intento. Les ofrezco poesía, con ella convido a mis palabras. Puede resultar un recurso desatinado, lo sé. Tengo conciencia de que hay palabras que no se dejan atrapar, que no aceptan dádivas ni chatajes. Ellas se dan en la urgencia de ciertos actos, cuando su presencia viene a poner orden o caos al mundo. Ellas cuentan nuestras historias. Espero vengan a llenar mis páginas en blanco.

La palabra

…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras. Pablo Neruda, Confieso que he vivido

Autor: Criatura de isla

Mujer, cubana, escribidora (a saber: periodista, narradora, poetisa).

12 pensamientos en “Mudez

  1. Yo soy la que se queda muda anta tanta inspiración. Mil gracias por compartir.🙂

  2. Será que nos han regado algún polvillo de mudez?? Al menos estas palabras no se te resistieron, no estás más flaca, no, lo que tienes es una memoria malísima y no recuerdas dónde has guardado ese arsenal poderoso de superpalabras que tienes.

    • también puede ser que haya olvidado dónde puse mi saquito de palabras, puede ser así de desmemoriada. Prefiero creer que se me han extraviado porque fueron a alguna fiesta de decires donde estaban las tuyas y las de Liudmila y no porque alguien nos haya maldecido con un polvillo de mudez. Abrazos

  3. A veces hay que estar triste para escribir… o nostálgica… a veces la mudez no viene mal. Sobre todo si andas rodeada de felicidad.
    Espero que esta sea tu excusa.
    Un beso marino para ti.

    • Las palabras se van, regresan, vuelven a irse, no se despiden, no dan los buenos días, llegan a cualquier hora, yo las dejo hacer, no critico sus excesos, mientras sigo viviendo, quizás es la alegría, y por eso el cuerpo canta de otra manera.Besos para ti también.

  4. Seis días después de publicado este post es que logro llegar.
    Cuando yo he estado mudo de palabras me refugio en los recuerdos para que vuelvan, en El Principito, y me aferro, aunque la tristeza me deje flaco. Al menos, estas bitácoras nuestras nos salvan del naufragio definitivo. Un beso para que regresen las palabras, esas palabras tuyas tan necesarias.

  5. Estoy convencida q las palabras te acompañan a acada momento, lo que pasa es que tus vuelos son cada día más largos. Todo estará bien pq creces espiritualente. Un beso desde el oasisdeisa

  6. Espero que las palabras me acompañen siempre, que tenga qué decir y encuentre cómo hacerlo. Y aunque los viajes sean largos o imprevisibles quisiera encontrar siempre la manera de contarme, que es como puedo dejar constancia de los lugares donde mi pie y mi cabeza estuvieron. Besos Isa querida, gracias por volver siempre.

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