Criatura de Isla

un sitio para descubrir las palabras que construyen una isla.

Recuerdos

9 comentarios

Del lugar donde viví solo es importante el silencio y el sol poniéndose sobre el cañaveral en las tardes de verano. Nunca he visto atardeceres mejores que esos. Ni los colores, ni la manera en que el sol se va yendo casi con desgana. También hay un viejo molino de viento, medio torcido y herrumbroso, casi sin aspas, que debajo tiene un pozo de agua, que tapan con unas planchas de zinc para que nadie cometa la estupidez de caerse dentro, los niños o los adultos. Cada vez que sopla un poco de viento el molino intenta moverse y lo que logra es soltar unos alaridos quejumbrosos que ponen los pelos de punta, más si es de noche y en medio de la quietud se dejan oír esos sonidos extraños. Cuando no tienes el oído entrenado pueden parecer cualquier cosa, hasta el alarido de una criatura maldita por algún encantamiento, que quiere vengar su destino espantando los sueños de los vecinos, asustando a los más cobardes como yo.  Las primeras noches de vivir bajo el acecho del molino quejumbroso, podían torcerse por un buen rato, después que pasaba el viento y el quejido se quedaba suspendido en el tiempo. Después cuando logré  identificarlo entre los distintos sonidos que tiene la noche en el campo,  ya no me asustaba tanto, como pasa con todo a lo que podemos darle alguna explicación por más disparatada que sea.

 

Autor: Criatura de isla

Mujer, cubana, escribidora (a saber: periodista, narradora, poetisa).

9 pensamientos en “Recuerdos

  1. No sé bien cuál es ese extraño y hermoso lugar que describes, Sheyla. Pero puedo hacerme una idea exacta de lo que cuentas porque en mi pueblo natal había tantos pero tantos molinos, que algún poeta ya olvidado la llamó Villa Azul de los Molinos. Supongo que ya conozcas ese lugar, verdad? Quizá algún día escriba sobre eso. Besos.

    • Del lugar que hablo es del municipio matancero donde nací; Unión de Reyes, de un lugar agreste con nombre de flor, Magnolia. De allí soy, o mejor, allí me hice entre el silencio y las manos de mis padres. Y de tu tierra de molinos y azul también sé. Allí he pasado momentos hermosos, fundacionales en muchos sentidos. Seguramente un día te asalta la urgencia de contar de tu pueblo natal. Mientras tanto te leo. Besos miles para ti.

  2. qué lindo, Sheyla, qué lindo! me han dado ganas de abrazarte.

  3. imaginé el sonido del molino, qué misterio el de las palabras!!!!

  4. Lindos recuerdos, Sheyla. Gracias por compartirlos.
    Tal vez sin los alaridos quejumbrosos del molino, este sitio perdería el embrujo, el encanto… y sería un paraje insignificante en la geografía, un lugar gris…
    Entonces, ¿todavía se te ponen los pelos de punta al escuchar el sonido?
    Eso es bueno, significa que no has logrado desarraigarte del lugar…
    Besos. Sigue compartiendo recuerdos.

    • Gracias por venir a compartir mis recuerdos. Es cierto lo que dices, sin ese molino, ese lugar perdería un poco de su singularidad, aunque para que ser significativo solo le basta con ser mi lugar, el de mi gente más querida, donde alimenté muchos sueños.
      Gracias por la grulla, le dije a Ley que te dijera que la alimentaré, la llevaré a nadar y la cuidaré. Te prometo que estará a buen recaudo!!! Gracias por envíarmela. Besos

  5. bello tu post, ese remontarse a los recuerdos me parece genial, un abrazo desde el oasideisa

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