Yunier Riquenes: “La escritura me domina”

Yunier Riquenes, joven escritor santiaguero

Yunier Riquenes, joven escritor santiaguero

Yunier Riquenes es un joven escritor. Desde Santiago de Cuba ha lanzado al mundo sus historias, sus personajes y su poesía sin creer mucho en el fatalismo geográfico que podría significar producir alejado del circuito capitalino donde se ubican las más importantes editoriales.

Todavía no cumple los treinta años, pero este detalle no ha sido óbice para que asuma el hecho de escribir con toda su carga de horror y belleza.  Suyos son los libros de cuentos, La llama en la boca, Quién cuidará los perros, Lo que me ha dado la noche; las novelas, Los cuernos de la luna y La edad de las ataduras y el volumen de poesías Claustrofobias.

Más allá de los premios que sus libros han recibido Yunier Riquenes se concentra en robarle cualquier pedacito al tiempo para leer o escribir, dos acciones que en él se difuminan y complementan, que le son vitales, casi como respirar.

Por varios años fuiste uno de los especialistas más destacados del Centro de Promoción Literaria José Soler Puig. En estos momentos asumes la dirección de Ediciones Caserón de la UNEAC en Santiago de Cuba, ¿cómo es tu labor en este sentido? ¿Qué cuota de riesgo y curiosidad es recomendable asumir en este tipo de labor, sobre todo en cuanto a la publicación de los autores más jóvenes?

Recuerda que Ediciones Caserón no es mi editorial. Responde a una institución, responde a intereses de otras personas y debo respetar también el criterio de las personas que me rodean, que trabajan también por sus sueños y compromisos. Si pudiera hacer la editorial de mis sueños trabajaría con Fefi Quintana (editora de Gente Nueva). La soñamos juntos en Venezuela.

Si tuviera mi editorial me arriesgaría, aunque quiebre. Haría libros de muchos contenidos, pero tendría mi colección de clásicos cubanos y universales, mi colección para los escritores noveles. Me arriesgaría, claro que sí.

Apostaría por algunos autores y títulos. Y muy importante, estaría pensando en el público lector, en la campaña promocional que esto conlleva. Una campaña con cada libro y autor, una campaña real.

Recuerda que los riesgos se corren por la calidad, tú apuestas en la carrera por el caballo que mejores condiciones tenga, no por el caballo más joven. Así es la escritura. Unas veces juventud; otras, maña.

Sí creo que hay en este momento gran diversidad en la literatura cubana hecha por los más jóvenes. Y estamos publicando bastante. Muchas veces en pequeñas editoriales, pero ahí están los libros. Hay de todo, de todo tipo, bueno y espantoso.

Afirman los conocedores que la poesía es un género pródigo ahora mismo en Cuba. Este hecho puede responder a factores de diversa índole, entre los que pudiera estar cierta relajación del rigor con el que se evalúan los libros que salen a la luz, ¿cuáles serían tus apreciaciones al respecto? 

¿Por dónde va la poesía? Yo tampoco lo sé. Me pregunto si se ha relajado tanto el rigor del escritor, de los jurados, editores y periodistas. A veces encuentro un buen poema, mi buen poema. ¿Pero quién soy yo? Hay otros que publican y critican y hablan de la mala poesía en los espacios puntuales. Poemas que no dicen nada, concatenaciones de palabras, referencias vanas, antologías personales. Por cierto, también son poetas y sus libros están allí, los veo empolvándose en la librería. Miro bien para saber de la buena poesía y tiro el libro. Yo  he encontrado libros de poesía que me divierten, que disfruto.

Entra a cualquier librería y verás cuánta poesía: tradicional, experimental, etc. Pobre poesía, ahora todos le dan duro y con un palo.

Me dicen las libreras que los lectores cubanos siguen pidiendo novelas como Las honradas y Las impuras, por ejemplo, o Cecilia Valdés.

¿Cómo es tu relación con tu página web Claustrofobias? ¿Cuáles satisfacciones te ha dado extender tu trabajo y tu amor por la literatura en el espacio digital?

www.claustrofobias.com es otra manera de promover la literatura, la nuestra. La página es un sueño de Naskicet Domínguez y mío. El atiende el diseño y yo el contenido. Solo nosotros dos y la red de colaboradores. El slogan lo marca todo, Desde Cuba cabe el mundo. Siempre escuchas decir vamos a insertar a Cuba en el mundo, pero nosotros queremos insertar el mundo desde Cuba. Somos muy ambiciosos. No tenemos acceso directo a internet, pero siempre buscamos la manera de actualizar la página.

Fue increíble. Ver cómo las visitas al sitio cada mes son mayores. Visitas de muchas partes del mundo, colaboradores de muchas partes. En fin, tratamos de unir también, la cultura cubana. Con el soporte digital no hay fronteras, se publica un texto ahora y lo leen de inmediato en Eslovenia, en Cienfuegos, en España. Es abrirles una puerta a los escritores cubanos todos. Hemos recibido muchos comentarios, la literatura cubana se desconoce en el mundo. Es una página donde el libro es el mayor protagonista, es mirar el mundo y la vida desde las páginas de un libro.

El camino de Tom Sawyer a la manera de Yunier Riquenes

 ¿Con cuál sentimiento escribiste “No apto para Mayores”? 

Con el que escribo siempre.

¿Qué no podía faltarle a este libro? 

No apto para Mayores no resultó ser la novela épica para niños que soñé. Se me quedó en la superficie de lo que deseaba. Sueño con poder diseñar mejor el personaje. Que sea inolvidable: pícaro, valiente, enamorado, con buen sentido del humor, equivocado…

Pero será en la otra novela.

¿Qué escribes en estos momentos?

Actualmente escribo una nueva novela. Se llama La orquesta. No adelantaré nada. Es una historia que le debo a un amigo. Debe ser una nueva variante en lo que escribo. Aparece un hombre muerto. Lo visitan varios muchachos. ¿Quién es el asesino? Cuál es la razón para matarlo.

¿Seguirás escribiendo para los niños?

Este año la Editorial Gente Nueva reedita mi novela para jóvenes Los cuernos de la luna. Es una novela que trabaja mucho con la ternura y quise escribir sobre el campo cubano. Los cuernos… es mi Tom Sawyer, un regalo a mi madre, a mi familia materna. Cuántas aventuras, cuántas peripecias, cuánto amor. Es un texto que me hace muy feliz. Ojalá pueda llegar esta vez a muchos lectores.

Leer y escribir, dos cosas, la misma cosa

 ¿Dónde escribes, a qué hora, cuánto tiempo?

Prefiero la noche, la madrugada, pero últimamente el trabajo me exige  cualquier horario, evitar todo tipo de pereza. Hay que escribir, al menos apuntar, transcribir una entrevista, leer de pie, en una guagua, en un camión, en el avión. Cuando se pueda leer, leo, cuando se pueda escribir, escribo. Apunto en el celular si no tengo papel.

La escritura me domina. Una amiga me dice que me he convertido en esclavo de la literatura, que no olvide que tengo que vivir.

Hay días en que no escribo nada, hay días en que solo pienso y camino escribiendo en la mente, trazando. Hay otros días en que no quiero que terminen las horas. Cuartillas y cuartillas. Unas se salvan, otras nunca ven el sol. Cuando tengo algo que escribir, escribo, sin pretexto.

¿Qué lees en estos momentos?

Siempre tengo varios libros. Leo más de un libro a la vez. Acabo de leer Presiones y diamantes, comienzo Pequeñas maniobras y luego La carne de René. Todo un ciclo Piñera. Apilo revistas, periódicos. Todo lo posible sobre Piñera. Este año es su centenario y quiero recordarlo de la mejor manera, conociendo su escritura. Piñera, digan lo que digan, sigue siendo un desconocido para muchos escritores cubanos. ¡Dime tú para los lectores!

Hay palabras a las que uno se siente irremediablemente unido, que nos acompañan a través de diferentes textos. Es como si fueran la clave para entender determinados momentos de creación. En tu caso,  ¿cuál es tu palabra favorita?

La palabra precisa.

¿Y cuál sería esa palabra abominable?

La palabra ausente, la inoportuna, la palabra fuera de lugar.

En ocasiones los que amamos leer por sobre otras cosas placenteras  no podemos prescindir de hacer sugerencias de títulos a los amigos y a los desconocidos también. Siempre buscamos nuevos lectores para los libros que nos son imprescindibles. En este sentido, ¿cuáles son las recomendaciones que no pasarías por alto?  

Cada persona debe descubrir un libro. Siempre hay un libro para cada persona. Es decir, cada persona debe descubrir el libro que le cambiará la vida. Yo invito a cada lector a descubrir su mundo paralelo. Ahora puedo decirles, lean El principito, lean El vino del estío, lean La naranja mecánica, La comedia humana de William Saroyan, son los primeros que me vienen a la mente.

Como confiesas cualquier lugar es bueno para escribir, leer, apuntar una idea. No hay lugares extraños. En este sentido, ¿qué libros te han acompañado hasta el baño?

Esta pregunta me gusta mucho. El baño es uno de los lugares donde mejor leo. Allí me llevo libros y revistas. Quienes han vivido conmigo lo saben. Siempre tengo algo que leer. Tuve las obras completas de Octavio Paz, un volumen bien grueso. Generalmente leo poesía, o textos cortos, la prensa, pero cuando estoy agarrado con un libro no lo suelto y se va también conmigo al baño.

Los títulos de los libros muchas veces marcan el comienzo de una relación duradera con los lectores, de ahí que sea un paso casi vital en el ejercicio de la escritura. Atendiendo a esto, ¿qué título de otro autor te hubiera gustado para un libro tuyo?

Desayuno en Tiffany, El viejo y el mar, La comedia humana, El Extranjero, El llano en llamas, muchos otros. Crimen y castigo, La montaña mágica, Las palmeras salvajes, Los perros románticos, Un viejo que leía novelas de amor, La guerra del fin del mundo, Corazón, El amante, y muchos más.

El título depende del texto que guarda en sí.  Hay algunos libros que llevan el nombre de una mujer, por ejemplo, recuerdo siempre a Lolita, Madame Bovary; u otro título que aparentemente no diga nada, como Nada, de Carmen Laforet, Amor, Beloved, Paraíso, de Toni Morrison. Cuántos títulos, cuánta injusticia dejar de nombrarlos.

La soledad del corredor de fondo, La isla en peso, Dos viejos pánicos, El siglo de las luces, El corazón es un cazador solitario. Creo que me gustan los títulos largos.  Puedo decir algunos cortos como El perfume, El anatomista, La paloma, Babel…

Misceláneas o tras las huellas de un escritor

 ¿Qué música escuchas cuando escribes?

Muchas veces prefiero el silencio, o el sonido de la noche, bien entrada la madrugada. A veces pongo una música electroacústica. Pero cuando logro escuchar la música, sé que no estoy bien concentrado. Cuando solo escucho los pasos y las voces de mis personajes entonces, sé a quiénes describo, por qué lugares los muevo, cómo actúan.

La música depende del momento, es como la palabra precisa. Puedo disfrutar lo mismo un buen coro, una orquesta, un concierto de violín o piano. Un bolero, una guajira, un son, una balada. La música bailable. No soy tan estricto. La música que te haga vibrar en cada momento, la que te haga olvidar…

Por estos días escribo algo que se llama Canta, Celina, canta, sobre Celina González, ¿quién canta ahora como ella? Por cierto, en las librerías cubanas hay un libro sobre su vida. Se los sugiero también.

La literatura bebe de toda las fuentes posibles. Lo más nimio junto a lo más hermoso le sirven de pretexto. Al mismo tiempo sabemos de los préstamos que le ha hecho al cine, pero si hablamos solo del séptimo arte, ¿cuáles películas recuerdas ahora mismo que han sido importantes para ti? 

La vida es bella, Belleza americana, Suite Habana, Fresa y chocolate, Amores perros, La mala educación. Me gusta el cine. También es terrible enumerar. Películas que te hacen gritar, morder, llorar, reír. Lo más terrible y lo más hermoso se confunden, como la vida misma.

¿Qué características debe tener un buen día?

Para mí un buen día es aquel en que aprovecho el tiempo y hago lo que disfruto. Dígase encontrar a un amigo y tomarnos un café, darnos un abrazo, caminar y ver la calle de todos los días diferente.

Visitar a mi madre, a mi hermano, escribir, escribir, escribir. A veces dormir, hacer el amor con quien quieres. Un buen día se hace con pequeñas cosas. Ah, y si te va bien en el trabajo y un negocio, también es bueno. Si conquistas a quien deseas. En fin.

¿Si pudieras compartir un buen recuerdo?

El abrazo de mi madre, su sonrisa cada vez que llego a casa, su añoranza, sus consejos. Sus carnes y dulces guardados para mí.

 

 

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