De playas y otras añoranzas

Playa Guillermo, Baracoa

Playa Guillermo, Baracoa

Esta playa tiene nombre de hombre. Se llama Guillermo.  Llegué a ella, en lo que pretendía ser un paseo que alojara a Baracoa en mis pupilas, un día de agosto del año 2011, cuando la villa cumplía 500 años de ser fundada por los españoles. Para probar las aguas que Guillermo ofrece hay que atreverse a bajar una escalera de piedras desiguales, puestas con descuido, resbalosas. Pareciera que es un obstáculo puesto allí con premeditación y alevosía para preservar la playa de los desmanes de los hombres. Pero Guillermo regala una vista demasiado atractiva, sus piedras, las que se sumergen en el agua y se alzan hacia el cielo y las que hacen las veces de arena no hacen otra cosa que excitar la vista, prometer un rato inolvidable.

Y cuando al fin salvas el último reducto, la promesa queda cumplida. Las aguas son frías, frescas, limpias. Llegan en pequeñas olas que se deshacen en la orilla, entre tus pies. Hay piedras grandes, lisas, con colores raros, mezclados, más oscuros si la piedra está mojada. Un puzzle multicolor, que se extiende por toda la orilla. También están las otras, las que están en el agua, con sus formas caprichosas, con el musgo que les crece. Parecen dos vigilantes, las cuidadoras eternas de ese rincón chiquito y hermoso.

En horas de la mañana nadie la visita, todo está muy tranquilo y lo único que quieres es que el tiempo de ensanche, pierda su vértice, se deshaga. Y quedes ahí detenida, mirando el mar, buscando las sílabas de su lenguaje;  mientras él viene y va acompasadamente, sin saber siquiera quién eres, sin importarle.

En playa Guillermo no estuve más que breves minutos. Hubiera querido plantar bandera allí. Detenerme.

 

 

Anuncios

6 comentarios en “De playas y otras añoranzas

  1. los minutos honestos son los minutos que duran para siempre. gracias para este comentario. me perdi en las lineas e imagenes…con gusto.

  2. Más hermosa que la playa (linda, sin dudas) es quien la admira y la escribe. Me encanta esta criatura de isla que me recuerda a Dulce María. Te descubrí gracias a Tunie (Nube de Alivio) y a Carmen Luisa (La Mariposa Cubana), y es uno d eos descubrimientos más felices que he tenido en los últimos meses. Un abrazo de Luz.

      • Fíjate si no pienso perder el camino (y si Dios quiere, ni tu abrazo) que ya te añadí a los enlaces de mi blog. Un abrazo y, por supuesto, tú eres también bienvenida en A gotas de luz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s