Ciclones

Trayectoria de la Tormenta Tropical Isaac

Trayectoria de la Tormenta Tropical Isaac

Somos gente de tierra de ciclones. Crecemos aprendiendo a lidiar con el vendaval, con la furia que se desata en cuestión de horas. Cualquiera que sea el nombre del ciclón, tierno o masculino, siempre deja la tierra devastada, anegada en agua, los troncos de los árboles vencidos, las casas soportando apuntalmientos, la esperanza de los hombres intacta.

Un ciclón nunca se pasa en soledad, al menos por los lares en los que crecí. Se unen dos, tres familias, el barrio entero si se precisa y cualquier abrazo es propicio para pasar el susto del viento vociferando entre las hendijas de las puertas y ventanas, desbaratando los jardines, poniendo a prueba las tejas de la techumbre diversa del barrio.

Ahora nos viene encima Isaac, que no llega a ser ciclón todavía, no ha tenido tiempo de crecer y fortalecerse en las aguas calientes que rodean a Cuba. Viene con un rango menor, tormenta tropical, pero aún así con la fuerza y las lluvias necesarias para preocuparnos por las posibles inundaciones, los estragos, los alimentos que puedan perderse, las vidas imprudentes que puedan ponerse en juego.

Otra vez estaremos juntando los miedos, el sobresalto. Otra vez preparáremos el alimento en compañía de las más diversas sangres. En esta hora todos somos familia.

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