El camino a casa

El camino a casa

El camino a casa

En estos días estoy nostalgiando un poco y un mucho. Creo que ese es el síntoma de crecer, de caminar. Parece que también está influyendo la cercanía de mi cumpleaños aunque faltan dos meses y unos cuantos días. O simplemente soy un poco exagerada, tengo ganas de montar bicicleta y extraño a mi papá.

El camino de la foto es el de mi casa. Aunque ya van siendo como seis meses sin ir, sigue siendo mi casa, y mi camita mi bote, y mi escritorio mis alas. Esa es mi avenida particular, desde donde he visto los más bellos atardeceres, he perdido el aliento pedaleando contra el aire, he cantado a voz en cuello con mi padre pedazos de canciones, aprovechando la soledad y la ligereza que da cantar a pleno pulmón sin espectadores molestos.

Nunca me gustaron tanto esas palmas como cuando regalan sombra  y corre un airecito fresco que mitiga  el calor del mediodía. Aprendí a querer el viento entre las pencas de las palmas y su sonido particular.

Antes o después de ese camino, depende de la dirección en la que vayas o vengas, está mi casa, donde me aguarda mi padre, donde están mis muñecas más queridas, mi librero. Ese es el inicio de todo lo conocido, lo más cercano.

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