Belén Gopegui: No hay que cansarse de buscar la excepción.

Belén Gopegui, autora de Deseo de ser punk

Belén Gopegui, autora de Deseo de ser punk

“Porque imagina que se te rompe algo, el vaso, por ejemplo,
ese que tiras sin querer, y la gente se limita a traer una bayeta para
el agua y una escoba para los cristales. Pero imagina que tú no
quieres la bayeta. Querías ese vaso. Te importaba ese vaso. No
entiendes que esté roto. Y entonces te pones a recoger los cristales
uno a uno. Y tratas de pegarlos. Aunque, claro, mientras haces eso, se
te ha olvidado secar el agua con la bayeta. Y también se te ha
olvidado la hora que es. Y, encima, hay veces que las cosas se rompen
en siete trozos y vale, las puedes pegar. Pero a veces se rompen en
cien o más. ¿Entonces qué haces? Pues lo que él hacía era intentar
pegarlas de todas formas. No abandonaba, aunque en el suelo hubiera
cuatrocientos trozos. Y al final, sin querer, acababa dejando tirada a
mucha gente, porque él estaba con el vaso. Que no era un vaso: era una
persona”

Este es un pasaje de la novela Deseo de ser punk, es la voz de Martina, su protagonista y también es la voz de su autora la escritora española Belén Gopegui. Al mismo tiempo es el sistema de combates de otro personaje entrañable, el padre de Vera. Un sistema de combate, una manera de vivir un tanto en desuso; quizá anacrónica, quizá olvidada pero que Gopegui insiste en poner delante de los ojos de los jóvenes, de todas las personas que leamos su libro.

Arte y Literatura es la editorial cubana que sumó este título a su catálogo. Existe el riesgo de que haya quedado diluido entre la marea de propuestas que las editoriales cubanas lanzan continuamente sobre los lectores de esta isla. Por ello – y deseando que haya ocurrido todo lo contrario- quiero proponer a manera de conjuro una conversación sostenida vía correo electrónico con su autora.

El pretexto fue la edición cubana de su libro, pero en el camino sus respuestas o proposiciones se convirtieron en la más eficaz  invitación a la lectura, a la reflexión. Porque como le gusta decir el Diablo es no pensar.

-¿Por qué tuvo la necesidad de escribirles a los adolescentes? ¿Qué elementos debe tener la literatura que se escribe para ellos? ¿Cómo hablarles?

-Quise contar una historia que también los adolescentes pudieran leer.

Te transcribo esto que escribí hace tiempo: “Todo arte es político, es la última consigna que nos atrevemos a pronunciar. Tan política es una película sobre el paro como una película sobre un tiburón. (…) Sin embargo, seguimos en la trampa. Aceptamos que la película sobre el desempleo es política de la nuestra, y que la película sobre el tiburón, política de la suya. Así, nos resignamos a que el arte comprometido y aún revolucionario sea el de ciertas materias (…) Al mismo tiempo, renunciamos, permitimos que nos hagan renunciar a un arte, a una ficción de clara intención revolucionaria que traten de abordar, refutar, construir a su modo los paradigmas propios del arte convencional, ya sean la adolescencia, la insatisfacción o el ansia de aventura”.

No pretendo saber qué elementos debe tener la literatura que se escribe para adolescentes, lo único que hice fue escribir una historia que se acercara a su mundo, y procuré buscar un estilo nítido, desnudo.

Deseo de ser punk,  publicada por Arte y Literatura

Deseo de ser punk , publicada por Arte y Literatura

-Usted ha dicho que la literatura es para disfrutar pero que llegado el momento también puede servir para combatir, ¿Cómo puede Deseo de ser punk ayudar a los jóvenes en sus combates cotidianos, frente a las amenazas y tristezas?

-Los personajes pueden llegar a ser instrumentos, herramientas, con que afrontar el mundo. Forman parte del conocimiento, como las matemáticas o la filosofía. En un personaje hay experiencia, sentimiento y razón, en Martina esa combinación produce ganas de pelear, y sirve para poner en evidencia algunas ausencias en la sociedad española, en especial la falta de espacios para los adolescentes y jóvenes, espacios que sean algo más que unos metros cuadrados, que sean puntos de partida para proyectos colectivos.

 

-¿Por qué contar la  historia desde la vida de Martina? ¿De alguna forma intenta decir que la rebeldía, la inconformidad, las ganas de intentar, de transformar, también nos pertenece a las mujeres, qué también somos responsables de hacer algo?

-Por supuesto que también tenemos responsabilidad, pero además las mujeres hemos conocido una opresión diferente a la de los hombres explotados del mundo. Durante años se le robó expresamente a nuestro género, y aún hoy, el derecho a estudiar, a combatir, a trabajar, a participar en lo que otros han llamado la vida pública. Tenemos mucho que decir y que hacer, mucho por lo que luchar. A veces, en mi país al menos, se ven retrocesos graves en la lucha de las mujeres, y me parecía importante contar la rabia desde la mirada de una adolescente.

-¿Qué importancia le concede al hecho que la novela pueda estar circulando entre los jóvenes cubanos?

-Me parece muy interesante que el libro pueda ser leído en Cuba. Creo que servirá para generar debates sobre los problemas comunes entre los y las adolescentes de la isla y también sobre las diferencias, sobre lo que un adolescente formado en el capitalismo de un país explotador como el de Martina no puede ni siquiera imaginar.

-¿Qué puede decirle la historia de Martina a los jóvenes cubanos, sobre todo a las adolescentes de esta isla?

-Como decía el físico Richard Feynman: la excepción no confirma la regla, por el contrario, la excepción prueba que la regla es falsa. Creo que Martina diría que no hay que cansarse de buscar la excepción, porque no será algo puntual sino, casi seguro, la prueba de que la norma que parecía tan general e inevitable, podía cambiarse. Hay que discutir, argumentar ante todo aquello que no nos parezca justo, y tal vez descubramos que sí lo es, o tal vez que no, que debemos cambiarlo.

-Muchos han encasillado Deseo de ser punk como una novela para adolescentes, algo que particularmente no comparto. ¿Ha pensado en la manera que esta novela puede influir en la vida de los jóvenes o en la de cualquier persona que la lea?

-Cada historia tiene su camino, yo he pensado mucho en la persona a cuya memoria está dedicada la novela. Era alguien que se atrevía a tocar los conflictos de esta sociedad, se arriesgaba a entrar en ellos y a tocar las vidas de otras personas aun sabiendo que a veces es más fácil no hacer nada, porque si intentas algo también puedes fracasar. La cuestión es que esto, así contado, es general, abstracto, cada uno puede verlo como quiera, y en cambio, dentro de una historia se vuelve concreto, se convierte en una verdad imaginada y al mismo tiempo concreta que quisiera fuese también un punto de apoyo.

 

 

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Un comentario en “Belén Gopegui: No hay que cansarse de buscar la excepción.

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