Criatura de Isla

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Cuando eres Robinson Crusoe por un día

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Los pilluelos”, cuadro de la artista cubana Juana Borrero (1896).

El día que conocí Armandito era viernes. Tenía un largo viaje ante mí y mucha incertidumbre, aburrimiento. Todo ello compartiéndolo con el vacío del asiento contiguo, hasta que apareció él con su humanidad de cinco años.

Al verlo, lo primero que hubo fue sospecha. El mecanismo de defensa más útil que conozco. Siempre desconfío de mi posible éxito con enanos que no llegan a un decente metro y cincuenta. Y este tendría que empinarse mucho antes de alcanzar una estatura de confianza.

Después, para mi desconcierto me sentí como Robinson Crusoe a quién le había tocado un Viernes en suerte. Me iba a rescatar de la desidia y la locura. Nunca al revés como han pretendido hacer creer algunos con manías colonizadoras, aun en pleno siglo XXI.

Armandito llegó en pleno ataque de rabia por un ipod que se negaban a darle. El ómnibus tenía disponibles tres asientos. Su tía y su mami, de seguro ocuparían dos, pues a los grandes les toca llevar sobre sus regazos a los más pequeños, pero en mi historia ellas escogieron los asientos más convenientes y Armandito sustituyó mi mochila en el asiento 41 de un elefante azul, es decir, de una guagua marca Yutong.   Sigue leyendo

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