Criatura de Isla

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El mundo conocido, cercano, íntimo de cada cual está en peligro

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El árbol de la vida de la Sala Che Guevara de Casa de las Américas de la Habana, testigo de tantos alumbramientos de hermandad, de poesía, de resistencias, este 14 de marzo volvió a abrigar un nuevo parto: la presentación del libro Fidel Castro con los intelectuales. Nuestro deber es luchar.   

Lo presentaron al mundo Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa, Osvaldo Martínez, Director del Centro de estudios de la Economía Mundial y Gisela Alonso, Presidenta de la Asociación Ambiental de Cuba.

Al mismo tiempo algo similar estaba ocurriendo en Washington, Ciudad de México, Caracas, San Juan, Kingston, La Paz, Madrid y Berlín. Todo aquel que quisiera presenciar este llamado de atención al mundo sobre su propio futuro podía acceder a cualquiera de estas presentaciones por los canales de cada una de ellas en Justin.TV,  a través de Internet.

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Las páginas de libro descubren una de las mayores angustias de Fidel Castro, el destino humano. Y la cita de la Habana, el pasado 10 de febrero con 69 intelectuales del mundo invitados a la Feria Internacional del Libro de Cuba, fue el momento exacto para convocarlos a trabajar urgentemente para garantizar la sobrevivencia del hombre.

Porque como mismo él confesó ese día de diálogo impostergable “si uno supiera que el mundo va a durar 10 años, está en el deber de luchar para hacer algo en esos 10 años”.

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Ayer fue 14 de marzo, día de la prensa cubana. Yo estaba en medio de aquella sala abarrotada de gente, como periodista, cerca del Árbol de la vida, mirando a cada momento el cuadro donde se podía leer la palabra Nosotros, del pintor cubano Raúl Martínez, que adorna la sala y que al final se me terminó convirtiendo en un llamado insoslayable como un letrero lumínico. Los nosotros presentes allí, teníamos que hacer, tareas urgentes que realizar desde cada una de nuestras pequeñas atalayas. Nos volvían a avisar. El mundo  conocido, cercano, íntimo de cada cual está en peligro, sino por qué la inexistencia del invierno, de la lluvia, de lo verde. Por qué los drones sustituyen a los pájaros del cielo, por qué canjeamos bombas y no regalamos la alegría.  

 

 

 

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